El arte genera emoción y |
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Durante la sobremesa la conversación con los amigos era relajada en aquel caluroso |
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Ves que afuera se habla; pero a cubierto con la conversación, no oigo otras palabras |
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Alguna de aquellas lluviosas tardes canarias, unos ojos de niño artista recordaban |
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Oigo las gotas sobre la tela, |
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El espacio, abierto por las palabras de Reyes, ya existía; era hermoso pero, aunque |
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entonces merepliego y Balanza. |
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OJO DE BUEY El miércoles por la tarde me puse a la cola de una manifestación. Su ratio es portentosa: 3.000 almas en unos pocos metros cuadrados, un recorrido infinito en el tramo comprendido entre unas cuantas columnas de forja y un altura moral elevadísima en no más de quince centímetros por persona. No sólo las cifras están en esta ocasión fuera de toda diatriba sino que la contemplación de esta apretada secuencia de manifestantes y de su estruendoso mutismo -producto de un dolor tan real que se petrifica- nos hace reflexionar sobre la altisonancia de las consignas al uso. Hablo de la hermosura de 'Solidaridad', el cortejo escultórico y democrático que Félix Reyes ha plantado -literalmente- en la sala de Exposiciones de la antigua Beneficiencia, honrando a las víctimas muertas y vivas del 11-M. Es un acto cívico el ir a verla. Y verla es la forma más inmediata de secundarla. Vayan acompañados con sus hijos y explíquenles de qué pasta están hechas las figuritas y la razón de su movimiento. Glosen su discreción, su silencio, su acompasamiento. Y agáchense para ver lo que pasa a su paso. Contempladas desde una ventana -como dice Reyes que veía los entierros en su pueblo canario- son un caparazón ambulante, pero a ras de suelo se puede apreciar la diversidad, el mural del almas emboscado por los paraguas. Se descubre -con asombro- el friso monumental que se ha ido poblando espontáneamente. Reyes expone el conjunto después de haber tratado con cada una de sus piezas durante dos años, desde aquel 12 de marzo. Vemos la coreografía resultante, pero él las conoce individualmente y ha traducido este conocimiento en un puesto singular para cada una de ellas. Los 3.000 de Reyes se abren paso en el callejón de una sala alta y oscura por sus andenes. La cabeza de la manifestación avanza hacia una pantalla que retransmite -y amplifica- su marcha. Si respetamos su silencio escucharemos cierta música. Reyes hace ya tiempo que dio con un molde genuino. Para personas y cosas. Les pasa a pocos escultores, el dar con una forma que es a la vez una clave y un alfabeto, el encontrar un grado de sustracción adecuado para que la materia ahueque al espectro de la estructura anímica y afectiva. La figura original de Reyes no tiene marcas, ni énfasis, ni nombre. Pero se entiende por la curva de entonación, por la lisura veteada de la madera o, en este caso, por la abstracción alabastrina. Reyes trabaja sobre lo fundamental. Por lo demás, las manos de Reyes no son distintas de Reyes, y en la textura, expresión y suavidad de las figuras que libera lo estás escuchando hablar y lo estás viendo mirar. Para esta ocasión, en la que se trata de la perplejidad ante la ausencia, el escultor ha desplegado toda su población, invirtiendo todo el tiempo de que dispone como artista en repetir hasta 3.000 veces una misma actitud. Mi única bandera es, desde el miércoles, un paraguas, uno de los 3.000 con los que Reyes ha protegido a su gente de una lluvia de lágrimas y de palabras. Muchas gracias, Reyes. Esta 'Solidaridad' nos limpia. |
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Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios, como si ante ellos,
La resaca de todo lo sufrido
Se empozara en el alma… Yo no sé!
(…)
Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Félix Reyes en ésta, su multitud, nos plantea aquellos momentos en el que un golpe de dolor (o esperanza), nos afecta tan hondamente que no cabe mirada en espejo; acaso en la del otro: amor, amigo/a o compañero/a… y es un silencio que lo llena todo… un silencio que grita: ¡no me falles!. Ni la grandeza personal de Félix envidia a su grandeza como creador, ni su creación a su persona: él es así… Deseo a esta multitud ya nuestra, espíritu viajero; profunda obra de arte, que aúna lo individual y lo social como pocas.: las multitudes del mundo lo necesitan. Un abrazo para tí, y un beso a tu otra mirada con nombre de flor, que tú tanto buscas; la mirada que acoge, que ilusiona, que posee autenticidad. JESUS LASANTA |
SIGNO Y SENTIMIENTO
Félix Reyes ha obtenido el reconocimiento de todos los riojanos a través del Galardón a las Bellas Artes en el año 2002, pero esto, por suerte, no ha supuesto para él ni un punto final ni un punto y aparte. Mantiene su interés creativo y evoluciona ofreciendo, como ocurre ahora, muestras de su sensibilidad y maestría. La obra de Reyes siempre ha sido fiel a la tradición del siglo XX. El trabajo sobre el material, el respeto y el conocimiento sobre el mismo, la elaboración de volúmenes, el concepto de masa escultórica y la relación de la forma con el ser humano, con la figura, han sido algunas de las grandes constantes de su producción. |
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Gotas de lluvia que se clavan en la piel caliente y desnuda, heridas de mentira
que con un solo gesto nos evitan los paraguas. Tallados por Félix Reyes en
madera, tal vez nos puedan proteger de otro tipo de heridas mucho más
profundas y verdaderas.
Hace mucho tiempo que ya no para de llover.
CARLOS ROSALES
Logroño, agosto de 2006